jueves, 1 de julio de 2010

PRACTICAS CORPORALES, REFLEXIONES CENTRALES ENTRE LA INSTITUCIÓN EDUCATIVA JUAN PABLO II Y ESCUELA NORMAL SUPERIOR.

Por: Leidy Yary Coca Moreno

1. INTRODUCCIÓN

El disciplinamiento social busca bajo una mirada punitiva, orientada en particular, desde espacios como familia, la escuela, y el trabajo; vigilar, controlar y evaluar tanto la dimensión física como también la capacidad intelectual de los sujetos. Así pues, el poder, que como diría Foucault:

Es una relación de fuerzas, una situación estratégica en una sociedad determinada. El poder, al ser relación, está en todas partes; el sujeto está atravesado por relaciones de poder y no puede ser considerado independientemente de ellas. No sólo reprime, sino que también, produce efectos de verdad y produce conocimiento[1].

Entre otras cosas, identifica desde la existencia del ser, más precisamente, a través de sus relaciones socioculturales, políticas y educativas; diferentes modos o comportamientos para definir los discursos y experiencias, sistematizando rigurosamente las prácticas que los sujetos pueden o no realizar. Foucault dice al respecto “El cuerpo humano entra en un mecanismo de poder que lo explora, lo desarticula y lo recompone. Siendo presa fácil de técnicas que involucran conceptos como rapidez, eficacia, productividad, definiendo la anatomía política, es decir, la mecánica del poder”[2] en tiempos actuales.

En este sentido, existe una relación intrínseca entre el poder, la escuela y la disciplina que a su vez se utilizan como mecanismos de control. Estos conceptos se apoyan sobre los discursos que de educación se han implementado sobre el cuerpo. A este propósito Graham Webb dice:

Defenderé que, desde la década de 1880 hasta hoy, la escolarización no sólo ha sido política en el sentido amplio que sugiere Hamilton, reproduciendo los valores tanto seculares como religiosos, sino que lo ha sido en maneras muy concretas, institucionalizando prácticas que se concentran en la regularización social y en la normalización del cuerpo.[3]

En consecuencia, la vigencia impositiva de un orden social que procura mantener las sociedades disciplinadas, es de cierto modo tendiente a evitar el caos, para el caso educativo. Correlativamente, surge la necesidad de formar ciudadanos dóciles y productivos que contribuyan al desarrollo económico del país. Así como lo plantea Foucault, desde la noción de “docilidad y utilidad que une al cuerpo utilizable un cuerpo manipulable”[4]

De manera sustancial, es necesario identificar cómo desde la historia, las prácticas corporales, han sido sugestionadas por los distintos dispositivos de control, tales como “la disciplina que fabrica cuerpos sometidos y ejercitados, cuerpos dóciles”[5] a su vez también desde el ofrecimiento y reconocimiento provisto por los media.

Para lograr comprender las diferentes nociones y/o argumentos que sustentan porque se ha querido controlar y restringir al cuerpo particularmente en la institución educativa, se procura desde una mirada hermenéutica comprender sí en el ámbito educativo se reproduce lo que Foucault denominaría la “sociedad disciplinaria”. Es decir, el escenario donde se somete al cuerpo a través de dispositivos de control, que contempla bajo unos deberes y derechos discursos apropiados por los sujetos allí involucrados. En términos globales el proyecto responde a la necesidad de elucidar cómo ha migrado el poder desde espacios enteramente sociales hasta convertirse en una pieza clave para el buen funcionamiento de la escuela y cómo a su vez esos discursos permean las prácticas educativas y por ende corporales que tal vez se asienten en “la necesidad de vigilar, romper comunicaciones peligrosas, y crear espacios útiles, codificados y propicios al aprendizaje, la jerarquía y la recompensa”[6].

Finalmente, reflexionar acerca de la construcción social del cuerpo que ha venido ejemplificando la disciplina y sus diversas manifestaciones (espacios-tiempos) sobremanera en instituciones educativas.

2. FORMULACIÓN DEL PROBLEMA.

Educar es formar personas aptas
para gobernarse a sí mismas,
y no para ser gobernadas por otros.


Herbert Spencer

Dicha reflexión pretender reivindicar algunas teorías actuales que defienden que la escuela debe educar en autonomía, libertad y sociabilidad. Sin embargo, algunas críticas provienen fundamentalmente del hecho de encontrarnos en una sociedad heterogénea tanto en lo social, político y económico. La escuela en la actualidad, ha pasado de la necesidad de formar sujetos críticos al hecho innegable de convertirse en una replicadora de teorías educativas que devienen preferiblemente del ámbito económico. Disímil

Ahora bien, lo que ha animado el hecho de convertir la escuela en empresa, espíritu que mueve en la actualidad el ideal de hombre y correlativamente cuerpo, pasa por docilizar y encauzar las fuerzas humanas en pos de los intereses de productividad del capitalismo.

Así pues, los objetivos de la escuela mudaron del hecho de concebir en el hombre “espíritus libres”, para hablar con Nietzsche, a un ideal de ciudadano desprovisto de su capacidad deliberatoria, es decir, desposeído de su subjetividad, restringido en sus posibilidades ante la vida, ya que, dada la normatividad imperante o lo que Foucault denomina “sociedad disciplinaria” se ha retardado considerablemente la construcción de la identidad sobremanera en los jóvenes educandos.

A pesar de la crisis de la educación, sigue la escuela teniendo vigencia y siendo una necesidad social para el desarrollo del país. Sin embargo, su vigencia se enmarca en reducir a todas luces los ideales inclinados a favor de la equidad, la oportunidad en el acceso al conocimiento, pasando a reproducir lo que el neoliberalismo encuentra como manera sustancial para globalizar la economía, teniendo como valores fundamentales una especie de canibalismo cognoscitivo y productivo amparado en la noción de –competencia–, válido como el elemento nuclear de la “sociedad disciplinaria”.

Al respecto Da Silva (1995) “advierte cómo se vale de un discurso proveniente del campo empresarial al que es difícil no adherir como: la búsqueda de la excelencia, la eficiencia, y la calidad de la educación. Paralelamente se descalifica al sistema educacional público, culpabilizando a los docentes que pasan a ser los responsables, quedando de ese modo el poder económico-político absuelto de su responsabilidad”[7].

Por consiguiente, se hace necesario reflexionar sobre las distintas prácticas educativas, ¿Qué ideal de hombre quiere formar la escuela, cómo ha venido reconstruyendo ese ideal en su devenir, hay elementos sobre los cuales no recaer en los mismos ideales que en la historia han prefigurado “cuerpos dóciles” para el desarrollo económico estatal y no para la emancipación de las conciencias y las múltiples exploraciones del mundo de la vida y de los seres?.

Tal vez las preocupaciones asumen un escenario caótico, convulso y turbulento, no se busca comúnmente hombres pensantes, no es usufructuoso para la sociedad capitalista, sino la maquina la cual cubra las necesidades del medio socio-económico; se añora, en consecuencia, un discurso pedagógico que contribuya a solucionar las problemática que se evidencian en la institución.

En términos generales, ha menester elucidar ¿Cómo a partir de las prácticas corporales que vivencian los estudiantes en espacios formales e informales, se pueden generar controversias con los discursos de la institución, respecto de la manera como se ha venido educando el cuerpo?

3. OBJETIVOS EPI

General

1. Contrastar las prácticas corporales de los estudiantes de la institución educativa Juan Pablo II y la escuela Normal superior con los discursos (hegemónicos y contrahegemónicos establecidos en el PEI y Marco Normativo.

Específico

1. Realizar un análisis argumentativo del PEI y Marco normativo para contrastar los discursos.

2. Caracterizar las prácticas corporales dadas en las instituciones en espacios formales e informales

3. Conceptualizar las maneras de concebir las prácticas corporales por parte de las directivas académicas y estudiantes.

4. Comprender el papel de las prácticas corporales en la formación de los estudiantes.

4. Marco referencial

A través de un arduo trabajo de análisis en diferentes textos y artículos, el concepto cuerpo, sus interpretaciones e imaginarios simbólicos juegan un papel fundamental en el desarrollo desde un orden académico, económico, social y político. Se argumenta en las siguientes líneas, las pertinentes síntesis. Cabe dilucidar, que se realizo una revisión bibliográfica a nivel local, nacional e internacional en la búsqueda de formalizar un trabajo enriquecedor contribuyendo en el soporte teórico de este proyecto, por consiguiente se trata de desarrollar un análisis histórico y analizar el concepto cuerpo desde diferentes perspectivas.

Estado del arte

El interés del proyecto se basa principalmente en establecer un dialogo con base en distintos discursos filosóficos, antropológicos y sociólogos que indagan el concepto cuerpo a través de las distintas prácticas corporales que se han venido desenvolviendo durante varias décadas.

Así, realizando un análisis minucioso desde investigaciones que convergen al cuerpo en sus diferentes discursos, hegemónicos y contra hegemónicos, imaginarios y representaciones, fundamentados por un conjunto de dispositivos, entre estos la disciplina como medio fundamental en la docilidad del cuerpo.

Estos métodos de enseñanza son instaurados en espacios reduccionistas, así como lo plantea Michel Foucault en su análisis hermenéutico acerca de las prácticas del cuerpo, “la minucia de los reglamentos, la mirada puntillosa de las inspecciones, la sujeción de control de las menores partículas de la vida y del cuerpo darán pronto, dentro del marco de la escuela un contenido laicizado, una racionalidad económica o técnica, a este cálculo místico de lo ínfimo y del infinito”[8]. De esta manera se evidencia que el poder está presente en las prácticas corporales que se desarrollan en los diferentes entes políticos, económicos, educativos, religiones etc.

Por consiguiente, se puede determinar que, no existe una verdad absoluta, sino distintas verdades, pero, si existe un poder en las practicas que va a dominar las diferentes interpretaciones, imponiendo una verdad absoluta, sujetando a la subjetividad, así como lo describe Nietzsche “no hay hechos, existen diferentes interpretaciones, no hay una verdad absoluta”[9] de esta manera, es posible reflexionar sobre las distintas maneras de concebir el mundo, la razón está implícita en el cuerpo, la historia no es lineal, sino, como lo planteaba Nietzsche, “existe una multiplicidad de hechos”.

Al respecto conviene decir que Espinoza “se refiere a los ojos del alma; el mundo de los animales, entidades que no piensan, pertenecen a una naturaleza puramente corpórea; en tanto maquina, esto es, ajeno al pensamiento, el cuerpo humano deja de ser sujeto para convertirse en objeto de utilización instrumental”[10]. Ante todo, rectifiquemos la idea sabida de que el cuerpo, no solo se encuentra sometido en fábricas, sino también existen otros espacios mencionados anteriormente, que lo han marcado en el desarrollo de sus prácticas corporales.

Por consiguiente cabe aclarar, que en el devenir de la historia el cuerpo empieza a ser reconocido como objeto de estudio a través del siguiente tratado, “en 1543 Vesalio Publico De corporis humani frabrica el primer vasto tratado de la anatomía, el cuerpo adquiere un estatus social convirtiéndose en un objeto autónomo de estudio. No solo se le interrogo científicamente, sino además adquiere una metáfora cuerpo maquina (filosofía mecánica)”[11]. Desde este momento el cuerpo emprende un nuevo camino, convirtiéndose en un objeto de experimentación para la medicina, emprendiendo su mirada en la fragmentación del cuerpo, a través de las distintas prácticas quirúrgicas, las cuales son utilizadas para romper, utilizar, descuartizar esté cuerpo. Cabe enfatizar, que el poder está sujeto en el cuerpo mediante los diferentes mecanismos de control o/u medición implementados por el mismo hombre.

Desde este momento el cuerpo empieza a tener sentido, aunque sea desde el concepto meramente materialista, objeto de estudio, añádase a esté una manera de conocer las distintas partes del cuerpo, órganos, sistemas entre otros. Conviene, sin embargo, decir que se da una visión dualista entre los dos géneros sexuales.

Ahora veamos el nuevo tratado del hombre mecanicista, Descartes describe que “el cuerpo no es otra cosa que una estatua o maquina terrestre que Dios forma deliberadamente para hacerla más parecida a nosotros mismo, este cuerpo cartesiano está conformado por dos elementos cuerpo y alma o maquina y mente”[12]. En consecuencia del anterior convenio y la función social de la escuela, el proceso pedagógico que se lleva a cabo mediante las diferentes prácticas, es un poco confuso en la misma, los discursos educativos han sido implementados en las prácticas corporales en pro de encauzar las conductas del niño en un cuerpo dócil y útil para la productividad del país.

Al respeto conviene decir que el espacio escolarizado trata “entonces de, controlar y de dominar al cuerpo, desde las virtudes que se alcanzan por el hábito de la obediencia y la atención como consecuencia directa de la pedagogía divina”[13].

No solo el cuerpo se ve sometido en fábricas, existen otros lugares que se encuentran implícitamente relacionados en los distintos hábitos que el hombre vivencia, así como plantea Michel Foucault en la obra Vigilar y Castigar “el cuerpo esta docilizado en las escuelas, las prisiones, los hospitales y en cuarteles”. Avanzando en el tiempo, encontramos que el cuerpo es libre, hasta donde las normas y las reglas se lo permitan, de manera consciente o inconsciente, claro que esto no lo explica todo, la arquitectura de las escuelas son diseñadas en espacios libres y restringidos ocupados por estos cuerpos dóciles, que viven en silencio, discretos y sofocados por los diferentes grupos de control, en espacios educativos e intrafamiliares entre otros.

Existe un vinculo entre el cuerpo y la persona, entre el cuerpo y el yo: entre el cuerpo y la identidad de la persona, para Aristóteles en su Libro de la Política “en torno a la servidumbre natural, son esclavos por naturaleza aquellos cuya función radica en el mero empleo de su cuerpo” estos sujetos se convierten en sujetos invisibles en la sociedad, solo sirven para desarrollar sus fuerzas a través su propio cuerpo. Se puede reflexionar hacer de la desigualdad social que existe entre las diferentes clases social así, pues la escuela a través de sus teorías educativas, enfatiza su proceso en la búsqueda de la igualdad social a través de la homogenización, en este sentido se desvirtúa en todo sentido la palabra igualdad, todos los jóvenes no conciben el mundo de la misma manera, por tal motivo, el cuerpo se expresa, siente, piensa de manera distinta al otro, este sujeto que se desenvuelve en espacios extracurriculares, acéptese o no, las practicas corporales son un medio de libertad en el cual no recae la mirada del otro, por ende contribuye en el desarrollo de la libre personalidad.

“Hablar de la relación que existe entre sociedad y el cuerpo implica hablar de cuerpo y poder a manera de metáfora se ha empleado la noción de cuerpo político, para referirnos a las sociedades, su orden y poder”[14], se hace una alusión a los diferentes espacios donde el cuerpo se implica a través de una identidad, por consiguiente atentar contra el cuerpo político es proporcionar violencia a través de diferentes grupos sociales, así como lo plantea norteamericana Susan Sontag en lengua político, decir de un fenómeno que es un cáncer es incitar a la violencia.”[15] El cuerpo por naturaleza tiene una estrecha relación con las prácticas de violencia, el sujeto procede a este fenómeno, como mecanismo de defensa en la búsqueda de alcanzar un reconocimiento social del otro.

A continuación, para profundizar en los comportamientos del cuerpo y la violencia que se vivencia en los espacios educativos, es pertinente realizar un análisis de la cultura de los jóvenes, esto implica hacer un estudio detallado de la denominada “cibercultura[16]” en la realidad, haciendo énfasis en los comportamiento de los sujetos y la noción de cuerpo que se tiene de sí mismo, en el medio social, de esta manera se tratara de darle sentido a la agresión física que se presenta en espacios educativos, estos actos corporales esta encarnados en el ser, es algo de sí mismo.

Cabe entonces pregunta que se denomina por “cibercultura, en el cuerpo es una membrana permeable cuya integridad es violada y su santidad amenazada por rodillas de aleación de titanio, brazos mioeléctricos, huesos y venas sintéticos, prótesis de senos y de pene, implantes cocleares y caderas artificiales”[17] Existen varios usos y prácticas corporales en el nuevo mundo contemporáneo, el cuerpo está esclavo a las diferentes reproducciones de la economía como por ejemplo: la ingeniería genética, las tecnologías, las tecnologías de la información, la inteligencia artificial, la masificación de los trasplantes, las cirugías plásticas, la anorexia y la obesidad etc., estos acontecimiento nos invitan a reflexionar, ¿qué concepto de cuerpo se manifiesta en las representaciones imaginarias y simbólicas del estudinate?

Vivimos en un mundo utópico, donde nadie se pregunta sobre la existencia de ser, así como lo plantea Martin Heidegger en el Dasein entendiéndose como el ser ahí, donde el hombre es un ente privilegiado, sin el cual no existiría una pregunta por el ser, concibiéndose como el hombre existencial”[18] cabe señalar que en el Dasein establece relaciones con el mundo, por ejemplo: en la madre naturaleza se evidencia varios fenómenos naturales, pero si ese ser no está ahí, no hay una historia por narrar, por consiguiente debe existir una relación entre el ser y las cosas.

Con todo y lo anterior se aboga en la búsqueda de la reflexión en el sentido humanístico del cuerpo, que se ha desviado en pleno “siglo XX, hemos contemplado el triunfo de una visión mecánica del cuerpo fundamentada en el dualismo cartesiano que divide la realidad en una mente inmaterial y un mundo inerte y material (en el que Descartes incluía el cuerpo humano) completamente explicable en términos mecánicos”[19]. En la actualidad se evidencia un fenómeno social, aquel cuerpo que está sujeto a cambios estéticos, sustancias anabólicas etc. El estereotipo de cuerpo que vive en el imaginario de los jóvenes, es una fuerza externa que se disfraza de poder, los medios de comunicación de masas, que busca cambiar la conciencia del ser por medio de imágenes y de cuerpos moldeados que se fabrican en el mundo de la ingeniería y la economía. Por consiguiente Vale y Andrea Juno afirman: “Abrumados por el sentimiento casi universal de la imposibilidad de ‘cambiar el mundo’, los individuos cambian aquello que está en su poder: sus propios cuerpos”.

Cabe concluir que es necesario realizar un mirada a priori, sobre las diferentes practicas corporales que se evidencian es espacios extracurriculares como por ejemplo: marcar su cuerpo, llevar el cabello largo, que significado se otorga a los diferentes colores en su vestir. Por consiguiente es necesario retomar un análisis del concepto cuerpo a través de la historia en pro de identificar la actuación del cuerpo en la realidad escolar.



[1]FOUCAULT, Michel, Algunas Ideas, “Poder” extraído de http://es.wikipedia.org/wiki/Michel_Foucault.

[2]FOUCAULT, Michel. Vigilar y Castigar, Capitulo la Disciplina, cuerpos Dóciles, pág. 141 editorial….

[3] Graham Webb, Leeds Metropolitan University. Con la Escuela en el Cuerpo, cuerpos Escolarizados: la Construcción de Identidades Inter/ Nacionales en la Sociedad Postdisplinaria.

[4] Op Cit , pág. 1

[5] Ibíd , pág. 142

[6] Ibic, pág. 151

[7] SÁNCHEZ Mirta Lidia, Docente-investigadora, Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina. Extraído http://www.rieoei.org/opinion38.htm.

[8] FOUCAULT, Michel, Vigilar y Castigar. pág. 14. J-B de la Salle, traite sur les Obligations des Freres des Ecoles Cliretiennes, edición de 1783, pp. 238-239.

[9] FEINMANN, Karl José Pablo, extraído de htt.//yotube.com/watch?v=dclbtg-XATA.

[10] DÍAZ Cruz, Rodrigo, La Huella del Cuerpo. Tecnociencia, Maquina y el Cuerpo Fragmentado, Capitulo I Los Ojos del alma, Universidad Autónoma Metropolitana.

[11] LE BRETON, David, Antropología del Cuerpo y Modernidad, Nueva visión Buenos Aires, 1995 cap. II

[12] DÍAZ CRUZ, RODRIGO, La Huella del Cuerpo. Tecno ciencia, Maquinas y el Cuerpo fragmentado,

Universidad Autónoma Metropolitana.

[13] HERRERA BELTRÁN, Claudia Ximena, Las Practicas Corporales y la Educación Física en la Escuela Primaria entre 1870 y 1913, Universidad Pedagógica Nacional.

[14] DÍAZ CRUZ, Rodrigo, La Huella del Cuerpo. Tecno ciencia, Maquinas y el Cuerpo fragmentado,

Universidad Autónoma Metropolitana.

[15] SONTAG , Susan, La Enfermedad y sus Metáforas, Tauras, Madrid, 1996 pág. 82.

[16] CLEMENTE, Miguel, El Concepto del Cuerpo, de la Vida y la Violencia en las nuevas Tribus Urbanas, Universidad de A Coruña

[17] Ibic, pág. 18

[18] www.com.gor.ar.Filosofia.

[19] CLEMENTE, Miguel, El Concepto del Cuerpo, de la Vida y la Violencia en las nuevas Tribus Urbanas, Universidad de A Coruña.

sábado, 8 de mayo de 2010

ENCARCELADOS

Una visión en la Educación Física

“La libertad, la mayoría de las veces, no es para el hombre más que la facultad de elegir su esclavitud.”

Gustavo Le Bon

1. Introducción

Actualmente se torna imposible querer otorgar soluciones radicales a los ingentes y complejos problemas cotidianos. Tras un ritmo acelerado y nuevas dificultades, ha menester procurar brindar herramientas de entendimiento a interesantes temas como las concepciones que sobre instituciones de control –especialmente la cárcel– pueden o existen en el grueso social. Probablemente habrá miras satisfechas de lo que hasta ahora se ha venido considerando prudente para castigar y que ingrese en el ámbito de lo que se denominaría civilizado. Pero, pueden también existir características encubiertas de un fenómeno que tiene una solvencia relativa (la cárcel como sistema de castigo).

Esa inmarcesible fluctuación impele más bien a revalorar todo cuanto sea posible; el complejo e inusitado comportamiento humano que se alimenta natural y propiamente de las dinámicas de cada contexto, el “hecho innegable del pluralismo” Rawls–. Los sistemas de control y disciplinamiento que de otra parte, al amparo de una lógica absoluta, encasillan esa misma mundividencia; el saber, saber hacer y el ser.

Una gran suma de problemas sociales adquieren solución confinando, claustrando y restringiendo a sus gestores en la cárcel, parafraseando a Foucault, “cada vez más, impera la lógica de castigar para corregir” y, dado que el valor de la libertad es infinito, cercenar esa posibilidad constituye gran sanción.

En este sentido, corresponde preguntar ¿de qué manera tal condición infravalora los deseos, los anhelos, las posibilidades? Además, elucidar los cambios que han permitido consolidar dichos lugares. Naturalmente, ya se han sentado innegables y sensatos referentes, particularmente los análisis que M Foucault al respecto evidencia.

Siendo el horizonte de interpretación es la educación física, no obstante, surjan otros discursos, el interés pasa por esclarecer al amparo de algunas teorías, el concepto de cuerpo y, asimismo, sus formas de vivirlo, relacionarlo, desarrollarlo, tanto en un plano simbólico como material, o sea, el tipo de prácticas corporales que allí perviven procurando contrastar con las que se suscitan en otros contextos o escenarios.

Conviene señalar la importancia de los discursos que alrededor del cuerpo emerjan, de cara a comprender esas denominadas por Foucault relaciones de poder a través del cuerpo, que se vienen gestando en las cárceles del Meta, más concretamente Acacias.

2. Planteamiento del Problema

Toda convicción es una cárcel

Nietzsche.

Es curioso seguir la pista a temas que en particular han ocupado sesudas reflexiones en algunos pensadores. Pero, un poco de historia refrescará la memoria y permitirá cuestionar si lo que se hace contribuye a desentrañar la práctica educativa.

Valga recordar, una vez más, que para dar sentido y consistencia a lo que configura la realidad hay que atreverse a romper convicciones que paralicen el fabuloso acto de preguntar.

Como corolario, es preciso develar ¿Qué es un sistema penitenciario, cuál es su intención y objetivos? De cara a instar a la reflexión sobre aquello que, dado dentro del sistema penitenciario, no queda esgrimido con propiedad y que constituye el eje de preocupación con base en el cual se afronta el proyecto.

Tras esta digresión, procurando abordar las preguntas esbozadas, se entiende por prisión el “lugar donde la gente es confinada y privada de gran parte de sus libertades. Las prisiones por lo común son instituciones autorizadas por los gobiernos que forman parte del sistema de justicia de los países. También pueden ser instalaciones para contener prisioneros de guerra”[1]. La concepción de sistema penitenciario puede variar según situaciones y contextos; grosso modo sería según el Artículo 1 de la Ley 55 de 2003 el conjunto organizado, funcional y estructurado de elementos normativos, técnicos y científicos que definen la naturaleza de los centros penitenciarios”[2].

Su intención pasa por “Planificar, organizar, administrar, coordinar, supervisar y dirigir el funcionamiento de los diferentes tipos de centros penitenciarios existentes (…) dentro del marco del respeto a los derechos humanos, los principios de seguridad, rehabilitación y defensa social, y la aplicación de los avances científicos en su gestión (…) en atención integral, satisfactoria a la población privada de la libertad”[3].

“Pero la prisión, la cárcel, centro de reclusión o como se le quiera llamar, es mucho más que eso, es una institución presente en todos los estratos y lugares, resulta ser una especie de –coco– moderno al cual se ha acostumbrado la sociedad y con la cual se amenaza cada vez que se incumple una norma establecida. Es una institución en donde se priva al ser humano de su libertad como consecuencia de actos que nunca debió cometer. También goza desgraciadamente de ser un lugar donde es palpable toda clase de violencia, desprecio y desidia que ha conocido el ser humano”[4]

Reafirmando lo anterior, a menudo el objetivo de la cárcel muda; las épocas, el avance del pensamiento, las técnicas de castigo, los delitos, etc., pasan a adquirir características del todo ingeniosas. No obstante, éstos acuden a principios como la protección, disuasión, rehabilitación, prevención.

A primera vista, supone únicamente indicios correctivos, entonces, ¿De dónde le viene la facultad para vigilar y castigar? Seguramente, al decir de Foucault, de la herencia en los métodos de castigo que para cada caso son inusuales. De una parte supliciando el cuerpo y modernamente, –aunque tal vez pervivan vestigios– a través de la “ortopedia mental”.

Fue probablemente, con base en convulsos sucesos –revoluciones–, como se abrieron paso formas de control social. Así que, naturalmente, es preciso volver a Foucault una y otra vez, en el esfuerzo de atisbar lógicamente los desafíos que supone castigar (los suplicios de los condenados) y comprender de tal suerte nuevas o inveteras formas de –infligir– poder.

Con ello en mente, determina el sentido de la propuesta, un interés enteramente hermenéutico, desde lo contemplado en particular como –hermenéutica corporal– pues, partiendo del análisis de discursos y/o teorías que validan el hecho de la sanción social podremos contemplar la incidencia de las relaciones de poder en las prácticas corporales implícitas en la cárcel.

Cuestiones de hecho cargadas de significado, con sentidos o motivaciones altamente diferentes, que, a lo mejor, vienen determinando el qué, el cómo, el por qué, el para qué y, entre otras cosas, los limites de las mismas, pues cada movimiento tiene que estar minuciosamente estudiado[5]”.

Como se ve, es insoslayable conocer profundamente conceptos como; poder, cuerpo, libertad (…) ya que son indicativos que desentrañan ¿Por qué se llaman antisociales? ¿De qué maneras se re-formar un sujeto? ¿Constituye una auténtica solución este tipo de aislamientos? ¿Puede, situaciones conflictivas dar paso a saberes de especial complejidad?

Con todo y lo anterior, las prácticas corporales que pueden allí darse, son clara evidencia de que a la educación física le preocupa ya no exclusivamente remedar al deporte –la visión tecnocrática, cuantitativa y eficientista, representada por la metáfora cartesiana L'Homme-machine de La Mettrie– además de ello, se arroba desde vertientes cualitativas –ciencias sociales–, a investir con sentidos alternos, es decir, menos totalizantes y positivistas, las representaciones o imaginarios del cuerpo, concepciones toda vez más polivalentes, que probablemente, impulsan a concebir nuevos usos del cuerpo en la modernidad, sobremanera en espacios restringidos.

Es así como, la propuesta pone en escena discursos y/o visiones de hombre y mundo, sin querer sentar precedentes, sino reconociendo que las maneras de ser cuerpo o llevar el cuerpo, obedecen a mecanismos hegemónicos y contra hegemónicos, a ideales que anhelan liberar o docilizar sujetos, a proclamas en los que a menudo la razón juega un papel determinante –el avance de la ciencia y la técnica– en lo cual, las prácticas corporales exploran un territorio probablemente desconocido, aquel de las emociones, la sensibilidad, la creatividad y la estética.

3. Justificación

Aproximación al concepto de cuerpo.

“La búsqueda de todo lo problemático y extraño que hay en el existir, de todo lo proscrito hasta ahora por la moral”[6], fundamenta el acto hermenéutico. Esta mirada, orientada hacia el cuerpo, permite develarlo; en su angustia, desamparo, fragilidad, desesperación o acción. Asumir esta visión exegética permite, “explicar el cuerpo como un valor emergente, afianzador de la personalidad y susceptible de metamorfosis”[7].

El cuerpo, es un escenario indefinido, refugio a la identidad, fenómeno. A ello Lola Salinas, aduce, “el cuerpo es un constructo social, pues allí adquiere expresión, sentido, significado, expresiones del todo variables, sujetas a procesos de reflexión[8]”. Valdría preguntar si en realidad los sujetos privados de libertad son sujetos intencionales.

Cuando Foucault en, –la Verdad y las formas jurídicas– corrobora que, “(…) las prácticas sociales pueden llevar a engendrar dominios de saber que no solo hacen que aparezcan nuevos objetos, conceptos y técnicas, sino que hacen aparecer además formas totalmente nuevas de sujetos y sujetos de conocimiento. El mismo sujeto de conocimiento posee una historia”[9]. En cierto sentido, inerte está, aquél, que desprovisto de posibilidades, se perciba inactivo en el mundo social. Ateniéndose a ello, podría, quien se le suprime la libertad, estar inhibido de crearse sujeto o bien, acude a maneras mayormente complejas, pero toda vez invisibles.

Es imperioso prestar atención a lo que el cuerpo mimetiza, sus expresiones, la miríada de interpretaciones que aviva su examen. Al respecto, Planella insinúa, que las personas desean ser lo otro, ser otro, investirse con significados sui generis, pues, inconformes con el cuerpo que encarnan desean transformarlo. Sugiriendo prácticas como: “escribir y marcar la piel, el cuerpo protésico y cuerpos posthumanos”[10]. Esta cultura invasiva que idea la trasformación voluntaria del cuerpo, permite ponerlo en el escenario de la subjetividad.

A estas digresiones conducen distinciones de cuerpo como: (körper-Leib)

“El primero es un cuerpo dócil, disciplinado, cuerpo que puede ser materializado sencillamente y erigido a imagen de una sociedad que define qué espera a priori de los cuerpos. Leib, por su parte, es aquel que, puesto en escena, da auge a su dimensión subjetiva, simbólica, existencial y relacional”[11]. Aquí, el cuerpo no es un fin en sí mismo, se representa mediante marcas, modas, implantaciones (…) que develan identidad.

Hermenéutica corporal propugna rescatar el concepto de cuerpo Leib; por su latencia y sus flamantes manifestaciones. Al respecto, conviene decir lo imperioso que es en la perspectiva de Planella “educar el cuerpo desde la cultura”[12], de modo que difiera naturalmente de lo que Martínez Calvo data “aquel cuerpo sitiado y situado”, refiriéndose a la escolarización corporal ordenada.

Puede, probablemente esta forma de ser cuerpo manifestar la oportunidad de comunicar, de subjetivar, de madurar y educar en vista de sí propio, empero, seguramente para el caso del preso por la connotación de castigo, siempre va a ser un sujeto corpóreo supeditado, negado, etc.

A partir de allí, la idea pasa por interpretar, los modos en que este tipo de relaciones –prácticas corporales– son posibles, así como, los sentidos o maneras en que se convierten en elementos de poder.

4. Marco teórico y estado del arte.

Marco teórico y estado del arte.

No es empresa fácil penetrar en el análisis de las posibles prácticas corporales ideadas en prisión, como maneras de encarnar, imaginar y modelar el cuerpo. La complejidad nace en el mismo momento en que la sociología y la antropología conquistan muchas veces el campo de la educación física por lo menos en espacios enteramente teóricos.

El imaginario corporal responde las más de las veces a la concepción clásica y medieval del cuerpo, destacan entre ellos, Platón y Descartes con las metáforas “cuerpo como cárcel del alma – cuerpo-máquina” distinciones somáticas que legitiman el dominio positivista y orgánico otrora y ahora, creando en buena parte su disposición social. Asimismo, otras formas de distinción social ocuparon el ámbito filosófico de occidente, una carga fenomenológica, hermenéutica, estética; ofreció un universo simbólico, y contemplo el cuerpo como una “construcción”, valores corporales que dificultan la mirada reduccionista y lo sitúan como fenómeno comprensible, inacabado y sorpresivo.

Históricamente, concepciones de una u otra parte, totalmente inspiradas por características de diverso rigor, por dinámicas socio-culturales y seguramente por la eterna pregunta ¿Qué es el hombre?, que en cierto sentido son referentes indiscutibles para dar paso a nuevas perspectivas.

Para reflexionar ¿Qué concepto de cuerpo circula en la prisión de parte de los guardias o presos? ¿Qué tipos de experiencias corporales –intervenciones– brinda o posibilita la prisión? ¿Qué concepción de cuerpo subyace en estas intervenciones? ¿Deviene esta concepción de discursos hegemónicos del cuerpo? ¿Qué relación existe entre la cultura corporal social y la carcelaria?

Habrá que asistir a líneas de lectura que por su importancia y autoridad refuercen u ofrezcan formas de pensamiento determinados por defender sin excesos una clara tendencia interpretativa, hipotética, figurada, desde la que se pueda tomar conciencia y analizar en sentido profundo el cuerpo.

Con esta condición, la mirada que, a pesar de ser desde la educación física, no estará exenta a la interdisciplinariedad, asunto difícil, que significa un aporte de erudición como acicate a desenvolver un tema de suyo complejo y escapar a posiciones deterministas. Se expresa en la necesidad de promover reflexiones que desde los sujetos de análisis en primer lugar y lo anterior, establezcan herramientas de comprensión relativos a la realidad carcelaria actual, especialmente en Acacias “Meta”.

Centrándose pues, en este horizonte teórico y, concretamente, acerca del tema de la propuesta, Foucault ve en el poder una red en movimiento que, desde lo minúsculo analiza el cuerpo y, en ejercicio, alcanza el conjunto de interacciones humanas produciendo, generando y creando sujetos.

Las estructuras de poder, se despliegan según J Tamarit en los ámbitos “político, económico e ideológico que constituyen espacios específicos en permanente relación aunque pueden actuar independiente. No obstante, en los ámbitos político y económico existe cierta correspondencia[13]”.

En Nietzsche, la voluntad de poder infiere, procesos de conquista y conservación positivos a la vida, su idea de poder se funda en el hecho de que el saber deviene del poder, es deudor de su potencia y facultad. La verdad, vendría a ser su engendro, así, normaliza o racionaliza los sujetos disciplinando desde la cultura, esto es, lo que en Foucault se conoce como sujeto y verdad.

A este propósito, A Gramsci acuña el concepto de hegemonía para designar,

“todo un cuerpo de prácticas y expectativas en relación con la totalidad de la vida: nuestros sentidos y dosis de energía, las percepciones definidas que tenemos de nosotros mismos y de nuestro mundo. Es un vívido sistema de significados y valores –fundamentales y constitutivos- que en la medida en que son experimentados como prácticas parecen confirmarse recíprocamente. Por lo tanto, es un sentido de la realidad para la mayoría de las gentes de la sociedad[14]

L Altrusser desarrolla la idea de Gramsci, considera que la hegemonía se mantiene y se construye a través de la acción de los aparatos ideológicos del estado (Instituciones culturales, nTics, partidos políticos, el ejército, las fábricas, la religión, la escuela, etc.,)

La cárcel, se muestra como el escenario par excelencia en el que se cumplen funciones ideológicas y reproductoras, “Lo fascinante de las prisiones es que, por una vez, el poder no se oculta ni enmascara, se muestra como tiranía en los más mínimos detalles[15]”. Tiene un carácter formador, normalizador, moralizador, esquemático destinado a incorporar en el sujeto la noción de docilidad–utilidad; a través de lo denominado por P Bourdieu como hábitus. Es decir, “aquello que se adquirió, pero que se encarnó en el cuerpo de manera durable bajo la forma de disposiciones permanentes (…) Y de hecho es un capital que, siendo incorporado, se presenta con las apariencias de algo innato[16]” que asegura ésta reproducción de forma diversa según las exigencias que califican o cualifican la prisión.

El hábito siempre está disponible, presto a cualquier exigencia, permanece, ordena el saber, dispone las fuerzas con arreglo a destrezas o habilidades que demande la situación, por tanto, legitima prácticas que responden a distintos proyectos. Lo que es más importante, es considerar las maneras de compartimentar lo concebido por Bourdieu como “hexis corporal” o sea, el lenguaje, las expresiones, la vestimenta, los gestos, posturas etc., todo un “conjunto de actitudes, representaciones y percepciones que tiene los sujetos sobre el cuerpo[17]”, algunos elementos lo expresan desde la antropología del cuerpo, la corpografía, la estética y discursos acerca del cuerpo de los condenados, en particular Foucault.

Por esta razón, se entiende la educación física como "... todo proceso de intervención -más o menos intencional y sistemático- a través del que se transmite y reproducen los modelos de comportamiento y de sensibilidad corporal de una cultura - con sus respectivos recursos técnicos, emocionales e ideológicos[18]

Una polisemia de saberes destinados a educar el cuerpo, un contenido “coherente” de definiciones y significaciones sociales y educativas que involucran lo convencional y lo emergente de las prácticas corporales.

Al mismo tiempo, la cárcel transfiere el conjunto de realizaciones culturales de una clase –guardias– los modus operandi de esa clase dominante aparecen como cultura dominante. Los comportamientos corporales en los presos incorporan visiones del mundo, significados y maneras de actuar convencionales.

“hay un conjunto de saberes sobre el cuerpo anclados en un esquema tal que los márgenes de pensamiento epocales forman todo un conjunto; pero hay otro subyacente que habita los manuales de procedimientos y otras literaturas menores. En estos últimos es donde, contrariamente a lo que se cree, el cuerpo no es ni fue solo objeto de preocupación de la ciencia natural[19]

Entonces, el cuerpo es un texto, “lugar en el que se inscriben las marcas culturales organizando y ordenando los actos y los efectos y que históricamente estas inscripciones han operado como regulaciones prácticas al servicio del régimen dominante[20]”, análogamente, con Foucault “la disciplina invisible, que impone a quienes somete principios de obediencia y docilidad, pasa a ser una mecánica de poder, una forma capilar de existencia, el punto en el que el poder se encuentra en el núcleo mismo de los individuos, alcanza su cuerpo, se inserta en sus gestos, actitudes, sus discursos, su aprendizaje, su vida cotidiana[21]”, es, cada vez más, exigente y selectivo.

Es interesante evidenciar que la lucha de intereses, la superposición de fuerzas, condicionan, el modus vivendi de la prisión, a través de ellos se plasman los fines de las prácticas corporales. Los intereses, algunos hegemónicos otros contrahegemónicos, los mecanismos de conciliación e imposición cultural, es decir, todo aquello que representa una tensión constante entre quienes son castigados y aquellos que les compete esa poco gloriosa práctica de castigar. Un perpetuo entrecruzamiento de interés para que el sistema carcelario continúe viviendo.

Finalmente, la discusión permea todas aquellas concepciones imperantes o emergentes del cuerpo, reconociendo sus realidades e interpelando todos esos detalles ignotos para enriquecer e interrogar la realidad, hasta, tal vez, como diría Marx “transformarla”.

5. Objetivos

5.1 General.

Comprender por medio de las incidencias de poder, las concepciones de cuerpo que subyacen en los discursos, representaciones y prácticas corporales, que tienen los guardias y presos; en la colonia penal agrícola de Acacias "Meta"

5.2 Específicos

  1. Identificar las posibles representaciones e imaginarios relacionados con el cuerpo, de acuerdo con las prácticas corporales dadas allí.
  2. Analizar y contrastar las representaciones e imaginarios con la incidencia de poder subyacente en las relaciones guardia-preso y preso-preso
  3. Ofrecer pixeles de entendimiento de cara a obtener nuevas miradas sobre el cuerpo y el poder que se gesten en lugares de confinamiento.



[1] MONTES DE OCA, Rodolfo. Anarquismo y cárceles. Pixeles para entender la critica antiautoritaria y abolicionista a las prisiones. En http://issuu.com/indubioproreo/docs/anarquismoycarceles,

[2] Dirección general del sistema penitenciario. En http://www.sistemapenitenciario.gob.pa/submenu.php?cod=25&id=.

[3] Ibíd.

[4] MONTES DE OCA, Rodolfo. Óp. Cit pág. 2

[5] FOUCAULT. Michel. Microfísica del Poder. Las prácticas corporales en la educación física

Como posibilidad de vivenciar la corporeidad. En: yamakasi.blogspot.es/img/compartir2008.doc -

[6] FRIEDRICH Nietzsche “Ecce homo” Cómo se llega a ser lo que se es. Prologo 3ª parte. En http://www.librosgratis.org

[7] PLANELLA Jordi Pedagogía y hermenéutica del cuerpo simbólico. En http://www.revistaeducacion.mec.es/re336/re336_11.pdf. PP. 189-201.

[8] SALINAS Lola. La construcción social del cuerpo. En www.reis.cis.es/REISWeb/PDF/REIS_068_06.pdf - Octubre- Diciembre de 1994. Monográfico entre perspectivas en sociología del cuerpo.

[9] FOUCAULT. Michel. La verdad y las Formas Jurídicas. En http://e-learning-teleformacion.blogspot.com/2009/04/enlce-revista-venezolana-de-informacion.html. Enl@ce revista venezolana de información tecnología y conocimiento. Vol. 6 (2009) Nº 1 (Enero-Abril).

[10] Ibíd.

[11] PLANELLA Jordi. Óp. Cit. Pág. 5

[12] Ibíd.

[13] TAMARIT. J. “Educar al soberano: critica al iluminismo pedagógico de ayer y de hoy”. Miño y Dávila Editores. En http://lapampaenmovimiento.blogspot.com/2007/05/educacin-fsica-cuerpo-y-poder.html

[14] TAMARIT. J. Ibid. Cita a Williams. R: 24

[15] FOUCAULT. M. Microfísica del poder versión digital Edición y traducción de Julia Varela y Fernando Álvarez-Uría

[16] BOURDIEU, P. Ibíd. 1983: 105

[17] BOURDIEU. P ¿Qué significa hablar? Economía de los intercambios lingüísticos, Madrid, AKAL, 1999. Sobre la televisión, Barcelona, Anagrama, 1997. En http://www.comfer.gov.ar/documentos/pdf/lenguajetv.pdf

[18] PEDRAZ. Miguel Vicente: "La mirada del otro; escuela, cuerpo y poder". Revista Novedades Educativas. Año 16- Nº157. Enero de 2004: 7.

[19] FOUCAULT. M (2002), Vigilar y castigar. Buenos Aires, Siglo XXI.

[20] Ibíd.

[21] Ibíd.